Alba
Las preocupaciones de un padre de familia
Poderoso caballero es Don Dinero
Amé dieciocho veces pero recuerdo solo tres
Para una vida de cuarenta años, pensándolo bien, no es mucho: no prueba ni inconstancia ni falta de seriedad amar dieciocho ve…
La confesión de un crimen
En el vasto salón del Prado aún no había gente. Era temprano; las cinco y media nada más. A falta de personas fo…
El puñal
En un cajón hay un puñal.
Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, qu…
El silencio de las sirenas
A la espera de la oscuridad
Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pob…
El licenciado Vidriera
(Sección 3)
Cuando esto decía, estaba a la puerta de un boticario, y, volviéndose al dueño, le dijo:
Vues…
La casa encantada
Licantropía
Me trepé al tren justo cuando arrancaba. Recorrí varios coches. ¡Repletos! ¿Qué pasaba ese día? &iq…
La mula y el buey
- II -
Allá en lo más hondo de la casa sonaban gemidos de hombres y mujeres. Era el triste lamentar de los padres, que no pod&…
Las dos doncellas
(Sección 5)
No se había aún dormido don Rafael, esperando a su hermana, por saber lo que le había pasad…
Un lugar limpio y bien iluminado
Era tarde y todos habían salido del café con excepción de un anciano que estaba sentado a la sombra que hacían l…
Cartas de amor (27)
Mi Ramiro:
Ya hace mucho tiempo que dura nuestro enojo, y eso no puede ser. Tú te has encaprichado en que sea yo la primera en escrib…
El hacedor del bien
100 sonetos de amor
Un superhombre
I
Enrique era un superhombre: todos sus amigos lo sabíamos de sobra.
Había leído a Nietzsche allá por el a&nti…
El cantero
Había una vez en el Japón un pobre hombre, simple obrero en las canteras. Su tarea era ruda, ganaba poco y no estaba content…
Los tres cosmonautas
Había una vez la Tierra.
Y había una vez Marte.
Estaban muy lejos el uno de la otra, en medio del cielo, y alrededor h…
Yo voy soñando caminos
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas! ...
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