Alba
Tenga para que se entretenga
Estimado señor:
Le envío el informe confidencial que me pidió. Incluyo un recibo por mis honorarios. Le ruego se sirva…
El patito feo
¡Qué lindos eran los días de verano! ¡Qué agradable resultaba pasear por el campo y ver el trigo amarillo, …
Corazonada
(Montevideanos, 1959)
Apreté dos veces el timbre y en seguida supe que me iba a quedar. Heredé de mi padre, que en paz descan…
La mojigata
El señor de Sernenval, que rondaba los cuarenta años de edad, contaba con unas doce o quince mil libras de renta que gastaba c…
Un artista del hambre
San Manuel Bueno mártir
En el pueblo todos acudían a misa, aunque sólo fuese por oírle y por verle en el altar, donde parecía transfigu…
El fingimiento feliz
Hay muchísimas mujeres que piensan que con tal de no llegar hasta el fin con un amante, pueden al menos permitirse, sin ofender a su …
La esfinge sin secreto
Hop-Frog
Jamás he conocido a nadie tan dispuesto a celebrar una broma como el rey. Parecía vivir tan sólo para las bromas. La ma…
El matrimonio
El libro de la vida
Un mendigo de amor
I
Joven, soltero, sin familia y rico, ¿qué más podía desear Carlos?
Una voz insidiosa, cuando las pasi…
La violación de Lucrecia
La duquesa y el joyero
Una mujercita
El clérigo malvado
Un hombre grave que parecía inteligente, con ropa discreta y barba gris, me hizo pasar a la habitación del ático, y me …
El conde Lucanor
Una vez estaba hablando apartadamente el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
-Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico,…
Polaris (SP-EN)
Los tres cerditos y el lobo
Había una vez tres cerditos que eran hermanos y vivían en el corazón del bosque. El lobo siempre andaba persiguié…
Ex oblivione
Cuando me llegaron los últimos días, y las feas trivialidades de la vida me hundieron en la locura como esas gotas de agua que…