Alba
El otro yo
(La muerte y otras sorpresas, 1968)
Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historiet…
La máscara de la muerte roja
Hacía tiempo que la Muerte Roja devastaba el país. Nunca hubo peste tan mortífera ni tan horrible. La sangre era su emb…
Sobre el amor
En el desayuno del día siguiente sirvieron unas tortitas deliciosas, cangrejos de río y chuletas de carnero, y mientras desayu…
Los crímenes de la rue Morgue 7
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(Continuación)
CAPTURA
En el Bois de Boulogne se ha encontrado a primeras horas de la mañana del día... de los corri…
La educación de la mujer
A MI QUERIDA HERMANA
CATALINA DE BURGOS SEGUÍ.
El que desee hombres grandes y virtuosos, que eduque a las mujeres en la grandeza …
Orgullo y prejuicio (cap. 42)
Si la opinión de Elizabeth se derivase de lo que veía en su propia familia, no podría haber formado una idea muy agrad…
Hansel y Gretel
Había una vez un leñador muy, muy pobre que vivía junto a un enorme bosque con su esposa y sus dos hijos: un niñ…
El lobo
Nunca en las montañas francesas había habido un invierno tan terriblemente largo y frío. Desde hacía semanas, el…
Dos pesos de agua
La vieja Remigia sujeta el aparejo, alza la pequeña cara y dice:
-Dele ese rial fuerte a las ánimas pa que llueva, Felipa.
Fel…
El amigo fiel
Cleopatra
(Montevideanos, 1959)
El hecho de ser la única mujer entre seis hermanos me había mantenido siempre en un casillero especial …
La casa de Asterión
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su d…
Agustina de Villeblanche
Uno de los mayores placeres de Agustina era disfrazarse de hombre en carnaval y recorrer todas las reuniones con ese disfraz tan acorde con …
La ciudad sin nombre
Al acercarme a la ciudad sin nombre me di cuenta de que estaba maldita. Avanzaba por un valle terrible reseco bajo la luna, y la vi a lo lej…
Estas navidades siniestras
“Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad. Hay tantos estruendos de cometas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tant…
Una cancion desesperada
Ser infeliz
Causa y sinrazón de los celos
Hay buenos muchachitos, con metejones de primera agua, que le amargan la vida a sus respectivas novias promoviendo tempestades de celos, que…
Comportamiento en los velorios
No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más sol…
El evangelio según Marcos
El hecho sucedió en la estancia Los Álamos, en el partido de Junín, hacia el sur, en los últimos días del…