Alba
El cofre del Cid
A Lucas T. Gibbes
Cuando la crisis era más terrible en Eukaria, la gran ciudad del nuevo Continente, el Rey de las Finanza…
La tempestad
El Lazarillo de Tormes (Tratado 6)
La llorona
Los cuatros sacerdotes aguardaban expectantes.
Sus ojillos vivaces iban del cielo estrellado en donde señoreaba la gran luna blanca,…
El grito del muerto
El grito de un muerto fue lo que me hizo concebir aquel intenso horror hacia el doctor Herbert West, horror que enturbió los ú…
El entierro de las ratas
Mientras hablábamos, un hombre viejo -más viejo y más encorvado y lleno de arrugas incluso que la mujer apareció…
La gente astuta
Un buen día un campesino cogió su bastón de carpe del rincón y le dijo a su mujer:
— Trina, me voy ahora a ha…
La casa encantada
Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya…
El árbol que no sabía quien era
Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jard&iacu…
El pozo y el pendulo
I
Estaba agotado, agotado hasta no poder más, por aquella larga agonía. Cuando, por último, me desataron y pude sentar…
El amor que asalta
¿Qué es eso del Amor, de que están siempre hablando tantos hombres y que es el tema casi único de los cantos de…
La bestia de la cueva
La horrible conclusión que había ido gradualmente imponiéndose en mi mente confundida y reacia resultaba ahora de …
El famoso cohete
El hijo del rey estaba en vísperas de casarse. Con este motivo el regocijo era general.
Estuvo esperando un año entero…
La casa del juicio
Pedro Páramo
—¿Sabe, don Pedro, que derrotaron al Tilcuate?
—Sé que hubo alguna balacera anoche, porque se estuvo oyendo el alboroto; pero…
La palabra
... Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas…
Las tres preguntas del emperador
Un cierto emperador pensó un día que si se conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en n…
La cruz del diablo
En un pueblo de Navarra había un señor que era el terror de todas aquellas tierras: tan malo era, que el mismo demonio le ten&…
La pereza
El ahijado de la muerte
Un pobre hombre tenía doce hijos y necesitaba trabajar día y noche para poder darles pan. Cuando el decimotercero vino al mund…