Audiolibros LibriVox
A un avariento
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
El flautista de Hamelin
Los que no quieren creer que son amados
Se hablaba de Carlos N., un cuarentón distinguido, jovial, a la sazón en París, y alguien dijo:
—Vendrá en esto…
La solterona
A un pesimista
Hay demasiada sombra en tus visiones,
algo tiene de plácido la vida;
no todo en la existencia es una herida
donde brote la sangre a b…
El rival
Tenía los ojos, más bien dicho las pupilas, cuadradas, la boca triangular, una sola ceja para los dos ojos, una desviaci&oacu…
La Nochebuena de Encarnación Mendoza
Con su sensible ojo de prófugo Encarnación Mendoza había distinguido el perfil de un árbol a veinte pasos, raz&o…
La sirena del bosque
El árbol llamado lupuna, uno de los más originalmente hermosos de la selva amazónica, “tiene madre”. Los indios selv&a…
Me celebro y me canto a mí mismo
Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo asuma tú también habrás de asumir,
Pues ca…
El Niño Con Cancer
un niño a muerto de cancer y la madre esta destrosada se pone a llorar y cuando despierta encuentra una carta de su hijo que le cuent…
Tras un amoroso trance
Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto
volé tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.
Para que yo al…
La leyenda del amor
Un día, cuando el Dios de los dioses se sintió satisfecho de su obra y quiso descansar sobre su trono, asentado en la b&oacu…
El poema vivo del amor
Un atardecer de primavera vi en el campo a un ciego conducido por una doncella que difundía en torno de sí nimbo de reposo. Er…
La Guerra y la Paz
En 1869, tras seis años de arduo trabajo con la colaboración de su esposa Sophia Tolstaya, Tolstoy publicó la versi&oac…
Juan
El evangelio según Juan se considera uno de los 10 libros más leídos de la Biblia, por lo que a mi respecta, es mi fav…
Talismán
¡Oh Fausto! Yo he sentido que se agita
en mi ser la tiniebla de tu hastío;
¿dónde est&aac…
El yo pecador del artista
La pobre viejecita
Érase una viejecita
Sin nadita que comer
Sino carnes, frutas, dulces,
Tortas, huevos, pan y pez.
…
La enamorada
Esta lúgubre manía de vivir
Esta recóndita humorada de vivir
Te arrastra, Alejandra, no lo niegues.
Hoy te …