Alba
El ahijado de la muerte
Un pobre hombre tenía doce hijos y necesitaba trabajar día y noche para poder darles pan. Cuando el decimotercero vino al mund…
El patito feo
¡Qué lindos eran los días de verano! ¡Qué agradable resultaba pasear por el campo y ver el trigo amarillo, …
Corazonada
(Montevideanos, 1959)
Apreté dos veces el timbre y en seguida supe que me iba a quedar. Heredé de mi padre, que en paz descan…
Un artista del hambre
San Manuel Bueno mártir
En el pueblo todos acudían a misa, aunque sólo fuese por oírle y por verle en el altar, donde parecía transfigu…
El fingimiento feliz
Hay muchísimas mujeres que piensan que con tal de no llegar hasta el fin con un amante, pueden al menos permitirse, sin ofender a su …
La esfinge sin secreto
Hop-Frog
Jamás he conocido a nadie tan dispuesto a celebrar una broma como el rey. Parecía vivir tan sólo para las bromas. La ma…
El matrimonio
El hombre pone y Dios dispone
EL HOMBRE PONE Y DIOS DISPONE o LO QUE HA DE SER EL PERIODISTA
Gran cosa dijo el primero que anunció este proverbio, hoy tan trillado…
Un mendigo de amor
I
Joven, soltero, sin familia y rico, ¿qué más podía desear Carlos?
Una voz insidiosa, cuando las pasi…
El libro de la vida
El conde Lucanor
Una vez estaba hablando apartadamente el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
-Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico,…
La duquesa y el joyero
La violación de Lucrecia
Una mujercita
El clérigo malvado
Un hombre grave que parecía inteligente, con ropa discreta y barba gris, me hizo pasar a la habitación del ático, y me …
Polaris (SP-EN)
Los tres cerditos y el lobo
Había una vez tres cerditos que eran hermanos y vivían en el corazón del bosque. El lobo siempre andaba persiguié…
Ex oblivione
Cuando me llegaron los últimos días, y las feas trivialidades de la vida me hundieron en la locura como esas gotas de agua que…