Historias Cortas
Las sirenas
Cuando volvieron de la iglesia celebraron con una merienda espléndida el bautizo. La casa estaba llena de invitados; entraron todos e…
El automóvil de la muerte
A Enrique Díez-Canedo
Los campesinos estaban indignados, con esa indignación que atropella por todo, que no mide ya…
El sombrero metamórfico
Los sombreros se usan para precaverse del sol o del frío. Los campesinos no pueden prescindir de ellos; los alpinistas, tampoco. No s…
El alambre de púa
Durante quince días el alazán había buscado en vano la senda por donde su compañero se escapaba del potrero. El…
Las fresas
I
Una mañana de junio, al abrir la ventana, recibí en el rostro un soplo de aire fresco. Durante la noche había habido …
El fin de algo
Antes, Horton Bay era un pueblo de madereros y leñadores. Ninguno de sus habitantes estaba libre del ruido de las grandes máqu…
La mujer alta
V
--Os hago gracia, mis queridos amigos --continuó Gabriel--, de las reflexiones y argumentos que emplearía yo para ver…
La Célebre Rana Saltarina
Este cuento de Mark Twain fue escrito 11 años antes de Tom Sawyer. Es una obra corta, divertida e interesante, que nos presenta un au…
Best-seller
II
-Dime -dijo Pescud, moviendo el libro rechazado con la punta del zapato derecho-, ¿has leído alguna vez uno de estos…
El gato negro
Unos doscientos escalones tenía yo que subir para llegar a la primera plataforma de la torre. Las golondrinas que anidaban en el ver…
El décimo
¿La historia de mi boda?
Óiganla ustedes; no deja de ser rara.
Una escuálida chiquilla de pelo greñoso, de ra&ia…
La flor de la salud
No lo dude usted -declaró el médico, afirmándose las gafas con el pulgar y el anular de la abierta mano izquierda. - He…
La historia de un hombre supersticioso
“Hubo algo muy extraño acerca de la muerte de William, ¡muy extraño de veras!” suspiró con melancolía un h…
Los ojos sombríos
Después de las primeras semanas de romper con Elena, una noche no pude evitar asistir a un baile. Hallábame hacía largo…
El caballo muerto
Sentían que llevaban corazones bordados de nervaduras como las hojas, todas iguales y sin embargo distintas en las láminas de…
El ramo azul
Desperté, cubierto de sudor. Del piso de ladrillos rojos, recién regados, subía un vapor caliente. Una mariposa de ala…
La tormenta
En la esquina de una calle cualquiera de Berlín oeste, bajo el dosel de un tilo en plena floración, me vi envuelto en una ardi…
El premio gordo
Allá en tiempo de Godoy, el caudal de los Torres-nobles de Fuencar se contaba entre los más saneados y poderosos de la monarqu…
Las medias rojas
Cuando la rapaza entró, cargada con el haz de leña que acababa de me rodear en el monte del señor amo, el tío Cl…
La madre loca
Un día que visitaba yo un manicomio, el médico que me acompañaba me dijo:
- Le voy a enseñar una celda donde un…