Poesía
El beso
A Ismael de Arciniegas
Un día el viejo monarca de los gnomos me dijo:
–Pagado estás, oh poeta, del carmín que bulle en …
Hija del viento
Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
A carencias,
A llanto.
Pero tú alimentas al miedo
…
El placer de la venganza
Un vizcaíno insufrible
por una calle iba andando,
y en una reja, pasando,
se dio un codazo terrible.
Enfureci…
Cogióme sin prevención
Cogióme sin prevención
Amor, astuto y tirano:
con capa de cortesano
se me entró en el corazón.…
Resignación
¡Sin lágrimas, sin quejas,
sin decirlas adiós, sin un sollozo!
cumplamos hasta lo último. . . la suerte
nos trajo…
Atrás la flaca
Al viento se encomienda, al mar se entrega,
conjura un áspid, ablandar procura
con tiernos ruegos una peña dur…
El lobo murmurador
Entre las breñas de un cerro,
un día de gran nevada,
un lobo a su camarada
hablábal…
Luz
¿Adónde el alma incierta
pretende el vuelo remontar ahora?
¿Qué rumor de otra vida la de…
Si hubiera sospechado
Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido.
Apenas se desvanece la musiquita que nos ech…
Aquella tarde
Aquella tarde, al decirle
que me alejaba del pueblo,
me miró triste, muy triste,
vagamente sonriendo.
Me dij…
Las jaurías de la luna
Había tanta luna aquella noche, que la ciudad se había convertido en pueblo, y era penoso leer las largas casas enlunadas como…
A una estrella
¿Quién eres tú, lucero misterioso,
tímido y triste entro luceros mil,
que cuando miro tu esplendor dudoso,
turba…
Estos versos
Estos versos, lector mío,
que a tu deleite consagro,
y sólo tienen de buenos
conocer yo que son malos,
…
Monólogo del mal
Un día el Mal se encontró frente a frente con el Bien y estuvo a punto de tragárselo para acabar de una buena v…
A una nariz
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase …
Ándeme yo caliente y ríase la gente
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,…
Te hablo
Estoy con pavura.
Hame sobrevenido lo que más temía.
No estoy en dificultad:
Estoy en no poder más.
N…
Si tú
El cielo se perderá:
muchacha campesina,
bajo el cerezo,
lleno de rojos gritos,
te deseo.
El cielo se borrar&…
Tuteémonos
Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
m…
Senos de viuda
Los senos de viuda se abren en la negrura profundamente blancos. Parece que habían de ser blancos y negros, o el uno blanco y el ot…