Crítica Literaria
Las islas nuevas
Al cuarto día, la neblina descuelga a lo largo de la pampa sus telones de algodón y silencia; sofoca y acorta el ruido de las …
Es raro
II. De bohemio
—Pues verá usted. Hace diez años vivía yo en una buhardilla de la calle de Vaugirard, enfrente del jard&…
El sombrero del cura
Gracias a los buenos puros, los buenos licores y al calor y la gracia de la conversación, se fue animando la gente, y a poco de haber…
Las voces queridas que se han callado
Hay personas cuya voz adquiere de repente una inflexión tal que nos trae súbitamente a la memoria otra voz que oímos m…
El cerdito
La señora estaba siempre vestida de negro y arrastraba sonriente el reumatismo del dormitorio a la sala. Otras habitaciones no hab&i…
El maniquí
Nueve años habían transcurrido desde que Luis Santurce se separó de su mujer. Después la había visto envu…
La mañana de San Juan
Pocas mañanas hay tan alegres, tan frescas, tan azules, como esta mañana de San Juan. El cielo está muy limpio, «…
Bienvenido, Bob
Es seguro que cada día estará más viejo, más lejos del tiempo en que se llamaba Bob, del pelo rubio colgando en …
La llave
Un título de Castilla, que ha vivido mucho en Granada, me contaba la siguiente historia incomparable:
Cierto moro de antigua fami…
El automóvil
Audaz, raudo y glorioso hendía un automóvil la soledad y el silencio de los campos. Íbamos en él amigos buenos, …
El primer milagro
La tarde va declinando; se filtran los postreros destellos de sol por el angosto ventanito del sótano. Todo está en silencio.…
Muerte del cabo Cheo López
Perdóneme, don Pedro… Claro que esta no es manera de presentarme… Pero, le diré… ¿Cómo podría explicarle…
Cuento de Navidad
Se hizo el silencio. La luz de la lámpara iluminaba despiadadamente el rostro mofletudo del joven Anton Golïy, vestido con la …
El árbol
A Nina Anguita, gran artista,
mágica amiga que supo dar vida y realidad
a mi árbol imaginado; dedico el
cuento que, sin saber…
Sharaya
Sharaya, el Santón de Jandripur, permanecía desde tiempos muy lejanos sentado a la orilla de la carretera, a la salida de la a…
El nido de gorriones
Ancho, huesoso, atlético, con los hombros robustos, las piernas fuertes y el cuerpo encorvado por la edad, era el tío Roque un…
La cabeza
Por la noche, sonando aún en sus oídos la música del Odeón, y los parlamentos de Astol; de vuelta de las calles …
La agonía de La Garza
Vuelto a mi playa querida, pregunté por los míos. Mi playa es esa costa chata y riscosa que se duerme en línea temblona…
La voz de la ciudad
Hace veinticinco años, los colegiales solían recitar la lección con un sonsonete. El estilo con el que pronunciaban aqu…
El suceso del día
Celso Ruiz, la prudencia misma, ¿cómo ha podido provocar al caballero Alberti, duelista célebre, tirador maravilloso q…