Crítica Literaria
El cadiceño
Allá lejos, por el camino que blanquea entre los viñedos y maizales, veo aparecer, como caballeros con lanza en ristre, dos h…
Silencio
Hijo mudo de la soledad y del misterio, tú eres el esposo esperado de la noche, el amigo ansiado de los que padecen, de los que n…
El caso de la señorita Amelia
I
Que el doctor Z es ilustre, elocuente, conquistador; que su voz es profunda y vibrante al mismo tiempo, y su gesto avasallador y misterios…
El tío Quintín
IV
Estoy desolado. Ayer comprobé, sin la menor posibilidad de duda o error, la existencia del tío Quintín. Me siento co…
Los inmigrantes
El hombre y la mujer caminaban desde las cuatro de la mañana. El tiempo, descompuesto en asfixiante calma de tormenta, tornaba a&uac…
El parásito del tren
Si dijo el amigo Pérez a todos sus contertulios de café; en este periódico acabo de leer la noticia de la muerte de un…
La venganza creadora
Sol y mar, pereza y calor. Los breves días de vacaciones transcurrían apaciblemente en Acapulco. Cuanto no era allí…
El velatorio
Había muerto sin agonía, tranquilamente, como mujer cuya vida fue irreprochable; y descansaba ahora en la cama boca arriba, c…
El lujo
La tenía sobre mis rodillas dijo el amigo Martínez, y comenzaba a fatigarme la tibia pesadez de su cuerpo de buena moza.
Dec…
La vestal
El penitente habló así:
«Su padre le había dado este nombre. Era una mujer de treinta y cinco a&nti…
Epitalamio
III
De pronto, Augusta se incorporó sobresaltada. Una mano en cuyos dedos blancos brillaban las sortijas, alzaba el cortinaje que …
Judas
Estaba en el Museo contemplando extasiado el hermoso cuadro de Van Dyck “El beso de Judas”.
De pronto sonó una voz detrás de…
La amortajada
Ahora sólo queda, cerca de ella, el marido de María Griselda.
¡Cómo es posible que ella también llame a su…
Modesta Gómez
¡Qué frías son las mañanas en Ciudad Real! La neblina lo cubre todo. De puntos invisibles surgen las campanadas d…
La duda terrible de las apariencias
Pienso en la duda terrible de las apariencias,
En la incertidumbre en que nos hallamos, pienso que quizá somos juguete de una ilusi&…
Alma de artista
Selma cambió el sencillo traje de calle por una bata de seda azul, restos de su pasada opulencia. Con sus zapatitos de raso blanco y …
El gato
¿Cuánto tiempo llevaba encerrado?
La mañana de mayo velada por la neblina en que había ocurrido aquello…
El entierro de la sardina
Rescoldo, o mejor, la Pola de Rescoldo, es una ciudad de muchos vecinos; está situada en la falda Norte de una sierra muy fría…
La tercera orilla del río
Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven, incluso desde niño, seg&uacu…
Una mentira
Volvió a su casa ya en la madrugada.
Metió cautelosamente el llavín en la cerradura, con miedo de que ella pudiese esta…