Crítica Literaria
Vida nueva
La señora Manolita, vecina insigne de un pueblo andaluz, había muerto de ochenta y siete años, única enfermedad …
La segunda juventud
—Treinta y siete años. Ni uno más ni uno menos. Casi una vieja. Si no me mirase usted con ojos de enamorado—y ya es sabido que…
El sueño de los dos niños
Estábamos, una noche del mes de Julio, en que el calor dejaba sentir su fastidiosa influencia, sentados con varios amigos en el sal…
Maravillas de la voluntad
A las tres en punto don Pedro llegaba nuestra mesa, saludaba a cada uno de los concurrentes, pronunciaba para sí unas frases indesci…
La flor de la salud
No lo dude usted -declaró el médico, afirmándose las gafas con el pulgar y el anular de la abierta mano izquierda. - He…
Tropiquillos
Es un cuento breve en siete capítulos. Tropiquillos pertenece al mismo libro donde se publicaron La sombra, Celín, Tropiquillo…
A la plata
Aquel enjambre humano debía presentar a vuelo de pájaro el aspecto de un basurero. Los sombreros mugrientos, los forros encarn…
Pinceladas
Las llamas del hogar ascendían en busca de libertad, abrigando con su cálido resplandor la soledad del salón en penumbr…
La mujer de otro
Supongo que siempre lo supe; un día yo iba a terminar llamando a esa puerta. Ese día fue esta noche.
La casa es más o m…
Una mujer respetable
la señora Baroda se molestó un poco al enterarse de que su esposo había invitado a su amigo Gouvernail a pasa…
Los ojos sombríos
Después de las primeras semanas de romper con Elena, una noche no pude evitar asistir a un baile. Hallábame hacía largo…
El túnel
Un lago, sereno y azul, en el marco profundo de las montañas, coronadas de nieves perpetuas; el encaje obscuro de los jardines descie…
El ramo azul
Desperté, cubierto de sudor. Del piso de ladrillos rojos, recién regados, subía un vapor caliente. Una mariposa de ala…
Espantapájaros
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o …
Las últimas miradas
El hombre mira a su alrededor. Entra en el baño. Se lava las manos. El jabón huele a violetas. Cuando ajusta la canilla, el ag…
Sueños
La comida, una comida de amigos, había terminado. Eran cinco: un escritor, un médico y tres célibes ricos, sin profesi&…
Conciencias cansadas
Salí del teatro, disgustado, triste, con el cerebro lleno de ideas negras. Tanta grosería, tanta bestialidad, me molestaban. M…
El sacerdote
Había casi terminado sus estudios eclesiásticos. Mañana sería ordenado, mañana alcanzaría la uni&o…
Continuidad
No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitaci&…
Viaje alrededor del porvenir
A eso de las dos de la mañana despertó el administrador en un sobresalto. Tocó el botón de la luz y alumbr&oacu…