Crítica Literaria
El casarse pronto y mal
Así como tengo aquel sobrino de quien he hablado en mi artículo de empeños y desempeños, tenía otro no ha…
El padre Rosell
Hoy, cuando ya veo terriblemente cerca
las fronteras de la senectud, viene a mi recuerdo este episodio que cambió la orien…
El zapato
Cuando oigo decir que el amor es felicidad, siento tentaciones de responder inmediatamente: «Sí, con tal que no anden por medio…
El meditador y el esclavo
... Pasó que, huésped en una casa de campo de Megara, un prófugo de Atenas, acusado de haber pretendido llevarse bajo…
El primer beso
Más que conversar, aquellos dos susurraban: hacía poco que el romance había empezado y andaban tontos, era el amor. Am…
La conjuración de las palabras
Érase un gran edificio llamado Diccionario de la Lengua Castellana, de tamaño tan colosal y fuera de medida, que, al deci…
Historia vulgar
La quiso un poeta; la quiso mucho y largos meses distrajo su esperanza en los linderos del jardín donde mariposeaba la niña.
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La zarpa
Padre, las cosas que habrá oído en el confesionario y aquí en la sacristía... Usted es joven, es hombre.…
Los suicidios
Leía hace pocas noches, en la gacetilla arlequinesca de nn periódico, la noticia de un suicidio recientemente acaecido. El p&a…
Las veintisiete
Había oído hablar Ramiro Nozales de cierto filósofo, el cual no era de estos metafísicos sutiles consagrados d&i…
Hoja de otoño
Leve como una virgen de las que ilustran los márgenes de los viejos misales, pasas con la gravedad de tus treinta años, dejand…
El extranjero
"Dime, hombre enigmático, ¿a quién amas tú más? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, a tu h…
La despedida
A través de los cristales de la puerta del departamento y de la ventana del pasillo, el cinemático paisaje era una superficie…
Un obispo en el atolladero
Resulta bastante curiosa la idea que algunas personas piadosas tienen de los juramentos. Creen que ciertas letras del alfabeto, ordenadas de…
Muchacha de otra parte
Cuando me contestó que no era de acá, yo pensé, sin demasiada imaginación, que estaba hablando de Buenos Aires.…
El último canto
Se sintió Frank mejor, y tomó la caja en que dormía su violin crispado de frío. Desde la bohardilla se ve&iacut…
Noche blanca
No hay en nuestra casa más que un lecho, demasiado ancho para ti, un poco estrecho para nosotros dos. Es casto, blanco del todo, des…
La niña martir
No se trata de alguna de esas criaturas cuyas desdichas alborotan de repente a la prensa; de esas que recoge la policía en las calles…
Ida y vuelta
Se encontró sólo en la sala de espera y se puso a mirar el diario que había llevado para el brazo. Las manos le tembla…
Las fresas
I
Una mañana de junio, al abrir la ventana, recibí en el rostro un soplo de aire fresco. Durante la noche había habido …