Crítica Literaria
El gato
Muchas cosas desagradables se pueden decir o imaginar de John. Pero nunca le sospeché una mentira; tenía demasiado desprecio …
La inmortal
Ama a tu prójimo como te
amas a ti mismo. — Jesús.
Aquí salgo del seno profícuo
de la có…
El Don Juan
«Ésta no se me escapa: no se me escapa, aunque se opongan a mi triunfo todas las potencias infernales», dije yo sigui&ea…
Un horrible bloqueo de la memoria
¿Ha sucedido o no ha sucedido? En mi cabeza se ha formado un vacío ambiguo, que podría deberse igualmente al trauma de …
La libertad
A Rómulo Farrera
Ramírez sale de su casa con dirección al taller.
El airecillo fresco le picotea el rostro y le to…
La mula y el buey
- II -
Allá en lo más hondo de la casa sonaban gemidos de hombres y mujeres. Era el triste lamentar de los padres, que no pod&…
La moral bien analizada
I
Por viejo sabe uno muchas cosas, pero después cada cosa, y solo por vivir unos días más, se desmorona de su altar, …
Un pesimista
Reclinado en un banco de hierro, el más solitario del paseo, meditaba Tiburcio, procurando desenredar la maraña de sus cavila…
Elizabide el Vagabundo
Muchas veces, mientras trabajaba en aquel abandonado jardín, Elizabide el Vagabundo se decía al ver pasar a Maintoni, que volv…
Leyenda china
Esto se cuenta acerca de Meng Hsie.
Cuando supo que últimamente los artistas jóvenes se ejercitaban en colocarse cabeza abajo,…
La fábula de los ciegos
Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñ…
La corrección
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba en el patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y chillones, que re…
Una carta a Dios
La casa -única en todo el valle- estaba subida en uno de esos cerros truncados que, a manera de pirámides rudimentarias, dejar…
El Dios bueno
Todos los niños del hospicio habían ya rezado después de la taza de chocolate. A los más pequeños les hab…
El Hambre
La prosa de Manuel Mujica Láinez es fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, si…
Un canario como regalo
El tren pasó rápidamente junto a una larga casa de piedra roja con jardín, y, en él, cuatro gruesas palmeras, a …
Aplastamiento de las gotas
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con …
En la madrugada
San Gabriel sale de la niebla húmedo de rocío. Las nubes de la noche durmieron sobre el pueblo buscando el calor de la gente. …
El fabricante de honradez
IX
Conforme había previsto Mirahonda, tocáronse luego las tristes consecuencias de la imprudente contrasugestión.…
En el bosque
El alcalde iba a sentarse a la mesa para almorzar cuando le avisaron de que el guarda rural lo esperaba en el Ayuntamiento con dos presos.
S…