Ficción Histórica
Amor y venganza
IV
Los piratas huyeron.
Cuando el sol bañó con sus dorados rayos el horizonte, más de un cuadro de dolor vino a ilumin…
Compasión
A las diez de la noche, el conde de Sagreda entró en su Círculo del bulevar de los Capuchinos. Gran movimiento de los criados…
Adiós cordera
Eran tres: ¡siempre los tres! Rosa, Pinín y la Cordera.
El prao Somonte era un recorte triangular de terciopelo verde tendido, …
Las tapias del campo santo
Entre todas las tiendas de que se compone el comercio marinedino, la más humilde, anticuada y estacionaria es la de Bonaret, el qui…
El belén
De vuelta a su casa, ya anochecido, don Julio Revenga -sentado en el tranvía del barrio de Salamanca, metidas las manos en los bolsil…
El Ilustre Amor
La prosa de Manuel Mujica Láinez es fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, si…
Una civilización que se acaba
(Cuento de Navidad)
La galería que circunda el vasto patio es de mármol blanco. De mármol blanco son las recias column…
El conjuro
En los ojos nocturnos de Celedonio Parra barájanse lentamente los naipes verdes del porotal. Esos ojos labriegos, ante la invasi&oacu…
El crimen de la calle de la Perseguida
- Aquí donde me ve soy un asesino.
- ¿Cómo es eso, don Elías? - pregunté riendo, mientras le llenaba la c…
Historia de carnaval
Elisa empujó la puerta del palco y apartó la cortina. El salón del teatro Real presentaba ese lánguido aspecto d…
Los huesos del abuelo
Aquella tarde había reunión en casa de las de Campo Grande. Aprovechando el pretexto del calor que se dejaba sentir ya en May…
Día de reyes
I
Sentada en una silla, con un montón de ropa que coser al lado, mirando a menudo las despiadadas manecillas del reloj que con su v…
La Cautiva
La Cautiva es un poema narrativo épico, publicado originalmente en 1837. Se considera la obra más representativa del romantici…
La cicatriz
A Udón Pérez
Se hablaba de amores.
De repente Juan, aquel viejo lobo de mar que había naufragado seis veces y que narra…
La historia de O-Tei
Hace muchos años, en la ciudad de Niigata, provincia de Echizen, existió un joven conocido por el nombre de Nagao Chosei.
Era …
El ilustre amor
En el aire fino, mañanero, de abril, avanza oscilando por la Plaza Mayor la pompa fúnebre del quinto Virrey del Río de…
El ánima sola
Ni una vez, ni una, se acusó a sí propio el licenciado de la tragedia del castillo. A raíz del pero, tembl&…
El Hombrecito Del Azulejo
La prosa de Manuel Mujica Láinez es fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, si…
El caudillo de las manos rojas
I
Ha desaparecido el sol tras las cimas del Jabwi, y la sombra de esta montaña envuelve con un velo de crespón a la perla d…
La última diosa
A Alfredo Vicenti
Las fuerzas interiores del planeta, en oculta labor, con escondidos movimientos, con solapadas turbulencias, ve…