Ficción Gótica
El diablo en semana santa
Como un león en su jaula, bostezaba el diablo en su trono; y he observado que todas las potestades, así en la tierra como en …
El beso
2
En la época a que se remonta la relación de esta historia, tan verídica como extraordinaria,, lo mismo que al present…
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
Meter al diablo en el infierno
Alibech se hace ermitaña, y el monje Rústico la enseña a meter al diablo en el infierno, después, llevada de all…
La carta del difunto
I
Jorge y Juana se querían mucho y se querían desde muy niños. Yo no me precio de saber describir el amor, y así…
Un Cuento De Las Montañas Escabrosas
El cuento se basa, al menos en parte, en las experiencias de Poe en la universidad de Virginia; pero también en sus ulteriores inquie…
El hombre que ríe
Señor doctor, yo soy Tony Garnier, el famoso clown Tony Garnier, que poseí el raro secreto de la risa. Yo soy el hombre que r&…
El del espejo
Así como las mujeres se sonríen a través del espejo, Gabriel había caído, yo no sé cómo, e…
La lotería del diablo
El diablo es vicioso, grandemente vicioso; y dentro de su impuro ser no hay vicio que no llegue a la plenitud. Porque de no ser así, …
Los Ojos Verdes
"Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título. Hoy, que se me ha presentado ocasió…
El fantasma provechoso
Un caballero rural tenía una vieja casa que era todo lo que quedaba de un antiguo monasterio o convento derruido, y resolvió d…
Celephais
En un sueño, Kuranes vio la ciudad del valle, y la costa que se extendía más allá, y el nevado pico que dominab…
Mi hermana Antonia
I
¡Santiago de Galicia ha sido uno de los santuarios del mundo, y las almas todavía guardan allí los ojos atento…
La herencia de la bruja
Cuando las dos amigas se quedaron solas, en la amplia habitación que servía de taller a la talabartera, Nicolasa, cediendo a l…
El loco de los relojes
Con este nombre designaban en uno de nuestros primeros manicomios a un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro Val…
El ciego
La tarde del 24 de diciembre le sorprendió en despoblado, a caballo y con anuncios de tormenta. Era la hora en que, en invierno, de r…
La sima
El paraje era severo, de adusta severidad. En el término del horizonte, bajo el cielo inflamado por nubes rojas, fundidas por los &ua…
El diablo y el relojero
Vivía en la parroquia de San Bennet Funk, cerca del Mercado Real, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido,…
El hombre muerto
El hombre y su machete acababan de limpiar la quinta calle del bananal. Faltábanles aún dos calles; pero como en éstas …
El verdugo
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…