Drama
Hijo del alma
Los médicos son también confesores. Historias de llanto y vergüenza, casos de conciencia y monstruosidades psicoló…
El cuarto
Gran batahola aquel día, en el siempre pacífico y silencioso palacio episcopal de Arcayla. Entradas y salidas de presbí…
El suceso del día
Celso Ruiz, la prudencia misma, ¿cómo ha podido provocar al caballero Alberti, duelista célebre, tirador maravilloso q…
Judas
Estaba en el Museo contemplando extasiado el hermoso cuadro de Van Dyck “El beso de Judas”.
De pronto sonó una voz detrás de…
La pesca milagrosa
Pedro Maclas, el patrón de la Mariposa, la barca que se mecía más gallardamente en el trozo de mar que baña la…
Mari Belcha
Cuando te quedas sola a la puerta del negro caserío con tu hermanillo en brazos, ¿en que piensas, Mari Belcha, al mirar los mo…
La tercera orilla del río
Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven, incluso desde niño, seg&uacu…
Noche servia
Las once de la noche. Es la hora en que cierran sus puertas los teatros de París. Media hora antes cafés y restaurantes han ec…
Las joyas
El señor Lantín la conoció en una reunión que hubo en casa del subjefe de su oficina, y el amor lo envolvi&oacut…
Más allá
Yo estaba desesperada -dijo la voz-. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a…
Antonieta
Cuando nuestros primeros padres fueron expulsados del Paraíso después de haber cometido el primer pecado, el diablo, a quien e…
La Nochebuena del poeta
En un rincón hermoso
de Andalucía
hay un valle risueño...
¡Dios lo bendiga!&n…
Dos cenas
-Hoy es un día muy señalado y una noche en que no se debe cenar solo -dijo Rosálbez, el banquero, a su amigo el joven c…
El verdugo
Como siempre, con la primavera llegó el día de los festivales. El Emperador, después de comer y de beber, con la cara …
La nariz
CAPÍTULO 3
En el mundo ocurren verdaderos disparates. A veces, sin la menor verosimilitud; súbitamente, la misma nariz que and…
Un silbido
El entusiasmo caldeaba el teatro. ¡Qué debut! ¡Qué Lohengrin! ¡Qué tiple aquella!
Sobre el rojo …
La cita
Con el sombrero en la cabeza, el abrigo puesto, un velo negro sobre la nariz, otro en el bolsillo con el cual cubriría el primero cua…
El incidente del puente del Búho
Desde un puente ferroviario, al norte de Alabama, un hombre contemplaba el rápido discurrir del agua seis metros más abajo. Te…
Las dos caretas
Era un Domingo de Carnaval; pero no de los anémicos de hoy, sino de los pletóricos de los buenos tiempos.
Carnaval plet&…
La celeste silenciosa
Cerraron el rostro que fue idéntico
Al más alto sueño de la augusta infancia
Y pájaros temerosos en …