Drama
Locura
Es la razón un tormento
Y vale mas delirar
Sin juicio, que el sentimiento
Cuerdamente analizar
Fijo en él el pensamien…
Mi vida con la ola
Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre otras. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la dete…
En la boca del horno
Como en Agosto Valencia entera desfallece de calor, los trabajadores del horno se asfixiaban junto a aquella boca, que exhalaba el ardor de …
Sin mañana
Lo molesto ocurre al comienzo. Los familiares alborotan todo en el preciso momento que uno ansía y alcanza la tranquilidad. Felizmen…
Para verdades el tiempo, para justicia Dios
- VI -
Pagada la Catalina
de amistad tan firme y tierna,
de tanto afán y desvelos,
de tan rendida fineza,
escuchó a Juan u…
Carta que se encontró a un ahogado
¿Me pregunta usted, señora, si me burlo? ¿No puede usted creer que un hombre no haya sentido jamás amor? Pues bi…
El velatorio
Había muerto sin agonía, tranquilamente, como mujer cuya vida fue irreprochable; y descansaba ahora en la cama boca arriba, c…
Marichu
La noticia corrió de boca en boca. Marichu, la mujer del caserío Aitola, tenía una enfermedad rarísima, que se l…
Cómo hago dramas
Escojo una pasión, tomo una idea,
un problema, un carácter... y lo infundo,
cual densa dinamita, en lo profundo
…
El avaro y el jornalero
Todo su caudal guardaba
cierto avariento cuitado
en onzas de oro, metidas
en un puchero de barro.
Por tenerlo más s…
Epitalamio
III
De pronto, Augusta se incorporó sobresaltada. Una mano en cuyos dedos blancos brillaban las sortijas, alzaba el cortinaje que …
El doctor Pértinax
Era la hora de las burras de leche. San Pedro frotaba con un paño el aldabón de la puerta del cielo y lo dejaba reluciente com…
Instintivo
Una mujer abandonada antes del casamiento, un retrato emocional.
Una mujer respetable
la señora Baroda se molestó un poco al enterarse de que su esposo había invitado a su amigo Gouvernail a pasa…
Alma de artista
Selma cambió el sencillo traje de calle por una bata de seda azul, restos de su pasada opulencia. Con sus zapatitos de raso blanco y …
Los ojos sombríos
Después de las primeras semanas de romper con Elena, una noche no pude evitar asistir a un baile. Hallábame hacía largo…
El discípulo
De raso negro, bordeada de armiño y con gruesos alamares de plata y de ébano, la gorra de Andrés Salaino es la má…
Las literatas
Mi querida Eduarda: ¿Seré demasiado cruel, al empezar esta carta, diciéndote que la tuya me ha puesto triste y malhumor…
El jorobadito
Los diversos y exagerados rumores desparramados con motivo de la conducta que observé en compañía de Rigoletto, el joro…
Los dos besos
Volaron aquellas horas
En que la mente delira:
Sin cuerdas está mi lira
Y sin fuego el corazón.
Y pues…