Drama
Confesiones de una mujer
Amigo mío, me ha pedido usted que le cuente los recuerdos más vivos de mi existencia. Soy muy vieja, sin parientes, sin hijos;…
El marido complaciente
Toda Francia terminó por saber que el príncipe de Bauffremmont tenía más o menos los mismos gustos del cardenal …
Diario de un loco
6 DE NOVIEMBRE
El jefe de personal me ha puesto fuera de mí. Hoy, cuando llegué a la oficina, me hizo llamar y me dijo lo sigu…
No se conoce al hombre por la canción que canta
Fue en primer curso, en clase de Orientación Profesional, hace ya quince años, donde conocí al expresidiario Alberto P…
Una historia de amor
II
Se respiraba en el casón de Liduvina el aburrimiento de una oscura tristeza. Había en él rincones mohosos, siempre…
La última niebla
Hace varias horas que hemos llegado a la ciudad. Detrás de la espesa cortina de niebla, suspendida inmóvil alrededor nuestro,…
La estrella sobre el bosque
Un día, cuando el diligente y apuesto camarero François se inclinó sobre el hombro de la bella condesa polaca Ostrovska…
Soliloquio de un solterón
Me miro el dedo gordo del pie, y gozo.
Gozo porque nadie me molesta. Igual que una tortuga, a la mañana, saco la cabeza debajo la cap…
Cambio de luces
Esos jueves al caer la noche cuando Lemos me llamaba después del ensayo en Radio Belgrano y entre dos cinzanos los proyectos de …
Némesis y el vendedor de caramelos
-Zarpamos mañana por la mañana, a las ocho, en el Celtic -dijo Honoria, quitándose una hebra de su manga de encaje.
-Ya…
El socio
Lo primero que escucharon al llegar a la estación fue que el bote de salvamento había regresado con el segundo de a bor…
Los suicidas
No pasa un día sin que aparezca en los periódicos la relación de algún suceso como éste:
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Amistad funesta
Juan y Lucía aparecieron por el corredor, ella como arrepentida y sumisa, él como siempre, sereno y bondadoso. Hermosa era la…
El marido escarmentado
A un hombre de edad ya madura, por más que hasta ese momento había vivido siempre sin una esposa, se le ocurrió casarse…
El asesino
El culpable era defendido por un jovencísimo abogado, un novato que habló así:
-Los hechos son innegables, señor…
El gallo de Sócrates
Critón, después de cerrar la boca y los ojos al maestro, dejó a los demás discípulos en torno del cad&aac…
La calle de los mendigos
Extraigo un cigarrillo y lo llevo a los labios; acerco el encendedor y lo hago funcionar, pero no enciende. Me sorprende, porque hace poco…
El vaso de leche
Afirmado en la barandilla de estribor, el marinero parecía esperar a alguien. Tenía en la mano izquierda un envoltorio de pape…
La Dama Duende
Entre las comedias del fecundo y elegante Calderón merecía, sin duda, uno de los lugares mas distinguidos la que se conoce con…
Gentileshombres de Verona
Pronto echó de ver Proteo que el procedimiento empleado para conquistar a Silvia no daba los resultados apetecidos. Había ya s…