Drama
El mal pintor
Un mal pintor compró una
mala casa, y muy contento,
un mal amigo llevó
a enseñarla; lo primero
…
La bronceada
El enfermo exhaló una queja tristísima, revolviéndose en su cama trabajosamente, y la esposa, que reposaba en un sof&aa…
Tuteémonos
Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
m…
La pared
Siempre que los nietos del tío Rabosa se encontraban con los hijos de la viuda de Casporra en las sendas de la huerta o en las calles…
En el tren
El duque del Pergamino, marqués de Numancia, conde de Peñasarriba, consejero de ferrocarriles de vía ancha y de v&iacut…
En el insomnio
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las s&aacu…
Tragedia
María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga.
Se casó con un mocetón grande y fornido,…
Suicidio frustrado
Cuando el afamado médico estaba haciendo la digestión de la comida, vinieron a reclamar su auxilio para un caso verdaderamen…
La última molestia
Y aconteció que el carro fúnebre de tercera clase, con sus dos escuálidos caballejos, metióse entre los rieles …
El héroe
Acababa de llegar aquella mañana a la línea de fuego.
Tenía el aspecto cansado; la fisonomía, grave y tr…
El rey Baltasar
Don Baltasar Miajas llevaba de empleado en una oficina de Madrid más de veinte años; primero había tenido ocho mil re…
La navidad de la pastora
¿Conocéis sin duda el Angelus de Rosa Bonheur, esa viril pintora que quiso dejar en un cuadro, en uno solo acaso, algo de fem…
Eva
Él la perseguía a través de la biblioteca entre mesas, sillas y facistoles. Ella se escapaba hablando de los derechos …
La mula del doctor
Apeóse un médico a hablar
a otro médico
a la puerta de un enfermo
que él venía a visita…
El negro condenado a muerte
Aquel negro había tenido la avilantez de amar a una blanca y eso, en la pulcra yanquilandia, no se perdona.
Los jueces, que …
La despedida
Nací de honesta madre: diome el Cielo
fácil ingenio en gracias, afluente:
…
Una reputación
La cortesía no es mi fuerte. En los autobuses suelo disimular esta carencia con la lectura o el abatimiento. Pero hoy me levant&eacu…
El primer suplicio
Fue en el sitio de 1870.
Lo recuerdo bien. Todo se grabó en mi pupila y luego indeleble en el fondo de mi memoria.
La mañana e…
El artículo 438
Así, poco a poco, los dos amantes habían olvidado sus temores. Se habían acostumbrado a convivir, como si fuesen un ver…
Nadie encendía las lámparas
Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Despué…