Drama
El amante liberal
(Sección 5)
Tomado, pues, entre los tres este apuntamiento, quien primero le puso en plática fue Halima, bien así com…
El prisionero
Los disparos se respondían intermitentemente en la fría noche invernal. Formaban una línea indecisa y fluctuante en tor…
El fin de algo
Antes, Horton Bay era un pueblo de madereros y leñadores. Ninguno de sus habitantes estaba libre del ruido de las grandes máqu…
Muerte en vida
Crónica de la época del Vigésimo sexto y vigésimo séptimo virreyes
I
Laura Venegas era bella como un sue…
A una adúltera
Sólo en ti, Lesbia, vemos que ha perdido
El adulterio la vergüenza al cielo,
Pues que tan claramente…
Mi hermana Antonia
I
¡Santiago de Galicia ha sido uno de los santuarios del mundo, y las almas todavía guardan allí los ojos atento…
El pecho desnudo
El señor Palomar camina por una playa solitaria. Encuentra unos pocos bañistas. Una joven tendida en la arena toma el sol con …
El ogro
En todo el barrio del Pacífico era conocido aquel endiablado carretero, que alborotaba las calles con sus gritos y los furiosos chasq…
La mouche
I
En 1756, lorsque Louis XV, fatigué des querelles entre la magistrature et le grand conseil à propos de l’impôt des de…
El profesor suplente
Hacia el atardecer, cuando Matías y su mujer sorbían un triste té y se quejaban de la miseria de la clase media, de la…
El marqués de Lumbría
En toda la ciudad de Lorenza no se hablaba luego sino de la entereza varonil con que Carolina llevaba adelante sus planes. Salía a di…
Vocación
Román subía la escalera de casa de su novia con la alegre presteza habitual. Sus ágiles piernas de veintiséis a&…
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
El loco de los relojes
Con este nombre designaban en uno de nuestros primeros manicomios a un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro Val…
La última pena
A la hora de la siesta llovía el sol sus candentes púas en el escueto patio del Palacio de Justicia y una andrajosa muchedumbr…
El abogado de los abogados
Cuentan que el Señor no miraba con poca ni mucha simpatía a los leguleyos, prevención que justificaba el que siempre q…
El gemelo
La condesa de Noroña, al recibir y leer la apremiante esquela de invitación, hizo un movimiento de contrariedad. ¡Tanto …
Conciencias cansadas
Salí del teatro, disgustado, triste, con el cerebro lleno de ideas negras. Tanta grosería, tanta bestialidad, me molestaban. M…
El Mercader de Venecia
Un mercader asume una deuda de tres mil ducados para ayudar a un gran amigo, el prestamista: un judío, que además le odia. El …
Las cerezas
Cierto día de fiesta del mes de junio, a los postres de una comida de aldea, de las que se prolongan y degeneran en sobremesas interm…